¿Cuánto te toma solicitar un crédito desde tu celular? En la mayoría de los casos solo unos minutos, lo que ha cambiado las expectativas de los clientes sobre la rapidez y facilidad de este proceso.
Sin embargo, detrás de esa experiencia existen varias etapas: validar la identidad del cliente, analizar su perfil, tomar una decisión, formalizar el financiamiento, dispersar los recursos y posteriormente administrar los pagos.
Para que esta operación se mantenga ágil no basta con digitalizar cada etapa. Una institución puede tener onboarding digital, scoring, firma electrónica y pagos automatizados, y aún así, mantener una operación fragmentada.
El verdadero cambio ocurre cuando todas estas capacidades comparten información y forman parte de un mismo flujo operativo.
¿Qué caracteriza a un flujo de crédito digital end-to-end?
Un proceso end-to-end conecta todas las etapas de gestión de créditos, desde la solicitud hasta su liquidación, manteniendo la continuidad de la información durante todo el ciclo.
Para ser funcional, lo ideal es que cumpla con 3 características principales:
- Ser 100% digital: el cliente puede avanzar sin acudir a una sucursal o depender de documentación física.
- Estar integrado: la información obtenida en una etapa puede utilizarse en las siguientes sin volver a capturarla.
- Mantener continuidad: la operación conecta solicitud, evaluación, originación, dispersión, administración y cobranza.
Pero, ¿cómo construirlo? Podemos dividir el flujo en 7 etapas principales.
1. Atracción y captación
La primera etapa del flujo tiene un objetivo claro: recopilar la información necesaria sin convertir el registro en un obstáculo, reduciendo la fricción desde el primer contacto.
Aquí entran los canales digitales, como aplicaciones móviles y sitios responsivos, pero también la lógica con la que se diseña la solicitud. Por ejemplo, los formularios progresivos solicitan únicamente los datos necesarios en cada etapa, evitando datos innecesarios.
Básicamente la clave es aplicar un principio claro durante todo el flujo: un dato que ya fue capturado y validado no debería solicitarse nuevamente.
2. Validación de identidad y cumplimiento
Una vez obtenida la información, es necesario comprobar que el solicitante es quien dice ser mediante las verificaciones correspondientes.
La biometría facial puede comparar una selfie con la fotografía de la identificación, mientras que las pruebas de vida ayudan a comprobar que existe una persona real durante el proceso.
A esto se pueden sumar controles de identificación del cliente, como la revisión de identificación oficial, RFC, CURP y consultas en listas restrictivas como OFAC, ONU, listas nacionales y de Personas Políticamente Expuestas (PEP).
Lo importante es definir qué sucede después de cada resultado. Una solicitud sin incidencias puede continuar, mientras que una coincidencia o inconsistencia puede generar alertas y enviarse a revisión.
3. Evaluación de riesgo y scoring automático
Con la identidad validada, el siguiente paso es determinar la capacidad y voluntad de pago del solicitante.
Aquí pueden combinarse distintas fuentes, por ejemplo, información de Sociedades de Información Crediticia, datos financieros autorizados por el usuario y otras variables que permitan complementar el perfil cuando existe poco historial crediticio.
Sin embargo, recopilar información no es suficiente. Un motor de reglas debe convertir esos datos en acciones de acuerdo con la política crediticia de la institución. Por ejemplo, puede establecer criterios para:
- Aprobar automáticamente determinadas solicitudes.
- Rechazar aquellas que excedan los parámetros establecidos.
- Solicitar información adicional.
- Enviar excepciones a revisión manual.
La automatización permite aplicar los mismos criterios de manera consistente, reservando la intervención del equipo para los casos que realmente la necesitan.
4. Generación y personalización de la oferta
Dos clientes aprobados no representan el mismo nivel de riesgo ni deben recibir las mismas condiciones. A partir del resultado de la evaluación pueden calcularse variables como monto autorizado, tasa, plazo, límite de crédito y periodicidad de pago.
Esto permite construir ofertas diferenciadas de acuerdo con el perfil del solicitante y las políticas comerciales de la institución.
5. Formalización y contratación
Cuando el cliente acepta la oferta, comienza la formalización.
Los datos previamente capturados y las condiciones aprobadas pueden utilizarse para generar automáticamente el contrato correspondiente, evitando volver a construir el expediente de manera manual.
Además la firma electrónica permite completar esta etapa sin sacar al cliente del entorno digital y dependiendo del producto y los requisitos aplicables, pueden utilizarse mecanismos de autenticación como OTP, biometría o certificados digitales.
6. Desembolso automatizado
Una aprobación en minutos pierde su valor si la dispersión depende de un proceso manual. Por ello, el desembolso debe estar conectado directamente con la originación.
Una vez formalizado el financiamiento, la instrucción de desembolso puede generarse automáticamente y enviarse a la infraestructura de pagos correspondiente. En México, por ejemplo, puede conectarse con SPEI para transferir los recursos a la cuenta del cliente.
7. Gestión del ciclo de vida y cobranza
El proceso no termina cuando el cliente recibe los recursos. A partir de ese momento comienza la administración del financiamiento hasta su liquidación.
Por un lado el cliente necesita consultar información como saldo, fechas de pago, amortizaciones y movimientos. La institución, por su parte, debe controlar pagos recibidos, vencimientos y comportamiento de la cartera.
Además, el comportamiento del cliente durante el financiamiento genera información que puede utilizarse para futuras decisiones permitiendo que el flujo deje de ser lineal y se retroalimente con el comportamiento de pago.
Un flujo conectado de principio a fin
Construir un proceso end-to-end significa lograr que cada etapa pueda avanzar a partir de la información generada en la anterior, sin romper la experiencia digital con tareas manuales innecesarias.
En Dynamicore ofrecemos un software de créditos con el que las instituciones pueden conectar su ciclo completo del financiamiento y mantener una operación digital y trazable desde la solicitud hasta la liquidación de sus productos financieros.
¡Síguenos en Instagram, Facebook y LinkedIn para más información sobre innovación financiera, automatización de procesos y tecnología para instituciones financieras.
Onboarding Digital
PLD
Emisión de Tarjetas
Campaña de Notificaciones
Cobranza
Pago de Servicios
Score Alternativo
